El Garrofer

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Hace poco escuché en la radio una anécdota de Pitágoras contada por un filósofo.
Contaba que Pitágoras tenía como vecino a un gran atleta que nunca había pisado una escuela. Le propuso pagarle una moneda por cada día que acudiese a sus clases, el atleta aceptó rápidamente. Pasados unos meses Pitágoras le dijo que ya no podía seguir asistiendo a sus clases y ello implicaba que dejaría de darle monedas. El atleta, contrariado, le propuso seguir acudiendo a sus clases pagando una moneda por cada clase.
Cualquier experto en marketing diría que Pitágoras era un gran vendedor. Había creado lo que desean todas las empresas, una necesidad.
Así, en mi opinión, algo parecido ocurre con los productos de proximidad y cultivados de manera natural. Todos conocemos los beneficios que proporcionan pero seguimos consumiendo los que nos vende la industria. ¿Por qué? Porque no tenemos necesidad. La necesidad nos la ha creado la industria con unas estanterías llenas de todo tipo de producto a todas horas, a demanda y todo el año. ¿Por qué tengo que esperar a que sea temporada de naranjas si puedo comprarlas todo el año en el supermercado? Me diréis que no saben igual. Es verdad, pero la industria también se ha ocupado de ello. Nos ha acostumbrado a una homogeneización de sabores, a obviar las características organolépticas de cualquier producto.
A pesar de todo esto, es muy gratificante encontrar a gente como el colectivo el Garrofer que lucha por erradicar esta querencia hacia lo insulso.
El pasado 14 de octubre presentaron la asociación rodeados de productores en el Riurau de Jesús Pobre. Se escucharon cosas como que esta población se podría definir con la palabra «Anomalía» si atendemos a uno de los significados que aparece en la rae: «Desviación o discrepancia de una regla o de un uso.»
Atendiendo a esa descripcion, en Jesús Pobre son anómalos porque son un pueblo pequeño que no entra en las estadísticas de la España vaciada. También porque se ha gestado el mercado Riurau de productores que venden sus productos cada domingo, o porque tienen una bodega que elabora vinos naturales. Además han creado una red de productores con el fin de aumentar la producción agrícola para que la gente pueda vivir del campo e incluso han recuperado una variedad antigua de trigo que se muele en la comarca consiguiendo una harina de gran calidad, harina con la que se elaboran panes que ya se venden por ejemplo en un nuevo horno de Denia.
En la Marina Alta hay orografía, hay climatología, hay restauración de nivel pero falta unión, falta una apuesta conjunta para añadir un valor sólido a toda la propuesta turística.

El Garrofer

El  Garrofer

Y ahí es donde hacen piña desde el Garrofer, unos cocineros que un día crearon un grupo de WhatsApp para tratar temas del día a día y que pasaron (cómo se dice en el argot automovilístico) de 6 a 100 en poco tiempo.

Riurau

Yo que he visto nacer, crecer y morir muchas asociaciones, donde el empuje de unos pocos no ha encontrado relevo, o donde el egoísmo de algunos se ha comido las buenas intenciones, yo que he visto tanto, vi en esta reunión un cariño, una unión de fuerzas y un compromiso tan fuerte que espero que el núcleo duro encuentre el apoyo no solo de los organismos oficiales o actores del sector, espero que lo encuentre sobre todo en sus propios compañeros.

Haced caso a Pitágoras, creadnos una necesidad.

Nacho Lurbe

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