La lluvia no moja

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Se detuvo ante el espejo y seguía sin reconocerse, la mirada inocente que le había acompañado tantos años se había convertido en una flecha inquisitoria capaz de atravesar paredes. También descubrió en ella una novedosa cualidad en la que no había reparado, era capaz de mirar a otros ojos sin demostrar interés por su interlocutor, su mirada esquiva hacía aflorar un poso de vergüenza que le incomodaba. ¿Cuando había perdido su mirada?
Unas ojeras pronunciadas hablaban de una noche larga, con esa pesadilla que le perseguía desde hace varios meses, casualmente desde que decidió darle una vuelta a su negocio y salir a la calle a vender a cualquier precio.
La pesadilla era siempre la misma, se encontraba volando entre las nubes apartándolas con las manos para ir en busca de la luz, conforme daba manotazos las nubes se ennegrecían y empezaba a llover, ajeno al desaliento braceaba con más y más fuerza aunque la tormenta no parase de crecer en intensidad, exausto y con las últimas fuerzas se afanaba en llegar al hilo de luz que partía en dos la nube que le envolvía. De repente, un rayo ensordecía el ambiente  de tal forma que entre los oídos taponados y los ojos encharcados por la lluvia y las lágrimas, sus sentidos quedaban bloqueados durante varios segundos.
Tras el episodio recobraba la visión lentamente y veía a lo lejos a varias personas que cruzaban las nubes blancas con los brazos pegados al cuerpo sin apenas esfuerzo.
Una vez pudo salir de esa zona preguntó:
– ¿Como hacéis para cruzar las nubes sin apenas esfuerzo?
Uno de ellos le respondió:
– Las nubes simbolizan la gente que vas encontrando en tu vida, la lluvia las dificultades, los rayos son las puñaladas que algún día diste y te vienen devueltas. Al mover los brazos sacas tu lado agresivo y no dudas en apartar las nubes que están ahí por algo, cuanto más los mueves más daño les haces y más dolor te devuelven. La lluvia no moja si tu no quieres.

Nacho Lurbe
UNIPROONTHEROAD

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